Un
estudio astrológico de la segunda vuelta presidencial según Guido Bonatti y la
tradición medieval
El
domingo 25 de octubre de 2026 se celebrará en Brasil la segunda vuelta de las
elecciones presidenciales, en la que se enfrentarán Flávio Bolsonaro,
representante del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y
Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente, que aspira a renovar su mandato.
Para
estudiar esta contienda recurriremos a dos procedimientos de la astrología
medieval: el juicio de los enfrentamientos entre adversarios y la técnica
conocida como el sitio del castillo, desarrollada por Guido Bonatti en el siglo
XIII. Incorporaremos también la variante atribuida a Zodial, recogida en la
tradición de los asedios.
La
diferencia entre ambos procedimientos es importante. En una batalla
convencional, dos adversarios se enfrentan por un objetivo común; en un asedio,
uno de ellos posee una fortaleza y el otro intenta conquistarla. Esta segunda
situación presenta una analogía particularmente interesante con una elección en
la que el gobernante procura conservar el poder frente a un candidato opositor.
La
carta que examinaremos corresponde al comienzo de la votación, el 25 de octubre
de 2026, a las 8:00 de la mañana, hora de Brasilia, calculada mediante el
sistema de casas Regiomontano.
Los
protagonistas de la contienda
Para
que el lector pueda seguir el análisis, comenzaremos identificando a los dos
adversarios.
Flávio
Bolsonaro será considerado el atacante, porque pretende desplazar al presidente
en ejercicio y acceder al poder. Le corresponde el Ascendente, situado a 9°07′
de Sagitario, y su regente, Júpiter.
Lula
da Silva será considerado el defensor, porque ocupa la presidencia y procura
conservarla. Le corresponde el Descendente, situado a 9°07′ de Géminis, y su
regente, Mercurio.
En
astrología mundana, la casa X representa al gobierno y la autoridad, mientras
que la IV se relaciona con la oposición política. Sin embargo, cuando
utilizamos la técnica medieval del asedio, la casa IV adquiere una
significación diferente: representa el castillo que se pretende conquistar.
En
nuestro estudio, ese castillo simboliza la posesión del poder presidencial.
Primera
técnica: la contienda entre los adversarios
El
Ascendente está en Sagitario, signo regido por Júpiter, que se encuentra a
23°28′ de Leo, en casa IX, muy próximo al Medio Cielo.
La
distancia entre Júpiter y la cúspide de la casa X es de 5°18′. Por lo tanto,
aplicando estrictamente la regla tradicional de los cinco grados anteriores a
una cúspide, todavía debemos juzgarlo en la casa IX. No obstante, su proximidad
al ángulo le confiere relevancia.
Júpiter
está directo y se encuentra en el domicilio del Sol, regente del Medio Cielo,
que representa el poder presidencial.
Esta
disposición vincula simbólicamente al atacante con la autoridad que se
encuentra en disputa.
La
Luna, situada a 22°32′ de Aries, aplica mediante trígono a Júpiter, con menos
de un grado de distancia para la perfección del aspecto. Es uno de los
contactos más estrechos e importantes de la figura.
La
Luna se encuentra en el domicilio de Marte y en la triplicidad de Júpiter según
la distribución diurna tradicional. Por consiguiente, Júpiter recibe a la Luna
por triplicidad.
Veamos
ahora las condiciones del defensor.
Mercurio, regente del Descendente, está a 20°53′ de Escorpio, retrógrado y en casa XII.
La
diferencia entre ambos significadores es considerable. Mientras Júpiter se
encuentra directo y próximo a un ángulo, Mercurio está retrógrado y cadente.
En
astrología tradicional, la retrogradación representa una disminución de la
capacidad de acción, mientras que la casa XII se relaciona con impedimentos,
restricciones y circunstancias difíciles de controlar.
Mercurio
se dirige por retrogradación hacia una cuadratura con Marte, situado a 15°15′
de Leo.
Marte
es su dispositor, puesto que Mercurio ocupa Escorpio. Existe, por lo tanto,
recepción de Mercurio por Marte mediante domicilio. Esta recepción puede
moderar las dificultades de la cuadratura, aunque no elimina su carácter
conflictivo.
Marte
se encuentra, además, en el domicilio del Sol, mientras que el Sol ocupa el
domicilio de Marte. Ambos planetas mantienen recepción mutua por domicilio.
Esta
relación constituye un elemento de sostén dentro de la cadena de disposiciones
del defensor, pero no elimina la debilidad accidental de Mercurio.
Desde
el punto de vista de las condiciones planetarias, Júpiter presenta mayor
fortaleza accidental que Mercurio y recibe una aplicación favorable de la Luna.
Mercurio, en cambio, está retrógrado y cadente, aunque dispone de recursos
mediante la recepción de Marte.
Segunda
técnica: el sitio del castillo según Bonatti
Guido
Bonatti, en su Liber Astronomiae, desarrolla procedimientos para
examinar las posibilidades de conquista de una fortaleza.
En
este método, el Ascendente y su regente representan al atacante, mientras que
la casa IV y su regente representan el castillo sitiado.
El
procedimiento exige comparar las condiciones de ambos significadores,
considerando sus dignidades, debilidades, recepciones y aspectos.
En
nuestra carta, Júpiter representa al atacante y Saturno al castillo.
Saturno
es regente de la casa IV, cuya cúspide se encuentra a 28°47′ de Acuario.
El
planeta ocupa el grado 9°43′ de Aries, donde se encuentra en caída, y además
está retrógrado.
La
caída constituye una debilidad esencial importante, mientras que la
retrogradación disminuye su fortaleza accidental.
Saturno
se encuentra dispuesto por Marte, que mantiene recepción mutua por domicilio
con el Sol.
Esta
relación introduce un elemento de sostén en la cadena de disposiciones, pero no
constituye una recepción directa entre Júpiter y Saturno.
Tampoco
existe una aplicación mayor inmediata entre ambos regentes.
La
técnica del asedio no se reduce, sin embargo, a la existencia de un aspecto
entre los significadores. La comparación de sus condiciones forma parte del
procedimiento tradicional.
En
esta carta encontramos a Júpiter directo, próximo al Medio Cielo y vinculado
con la Luna mediante un trígono aplicativo, mientras que Saturno presenta
debilidades esenciales y accidentales.
La
figura ofrece así una diferencia notable entre la condición del atacante y la
de la fortaleza.
La
variante de Zodial: el castillo representado por la casa VII
La
tradición medieval conserva también una variante atribuida a Zodial, recogida
en el tratamiento de los asedios, que utiliza el Ascendente para el atacante y
el Descendente para la fortaleza.
Esta
distribución permite estudiar la contienda desde otra perspectiva.
En
nuestra carta, el atacante continúa representado por Júpiter, mientras que el
castillo corresponde a Mercurio, regente de la casa VII.
Mercurio
está retrógrado en Escorpio y ocupa la casa XII, una posición de escasa
fortaleza accidental.
Júpiter,
en cambio, está directo, próximo al Medio Cielo y recibe el trígono aplicativo
de la Luna.
La
comparación vuelve a mostrar una diferencia considerable entre las condiciones
de ambos significadores.
No
obstante, es importante distinguir la fortaleza accidental de un planeta de la
perfección efectiva de un acontecimiento. Una condición planetaria desfavorable
describe debilidad o impedimentos, pero no debe confundirse automáticamente con
la consumación de una derrota.
La
variante de Zodial *permite, por tanto, ampliar el estudio del asedio sin
alterar la distribución original de significadores utilizada por Bonatti.
La
Luna y la sucesión de los acontecimientos
La
Luna ocupa el grado 22°32′ de Aries, en casa V, y se encuentra dispuesta por
Marte.
Su
movimiento resulta particularmente interesante.
La
Luna se ha separado de su conjunción con Saturno, regente del castillo, y
aplica inmediatamente al trígono con Júpiter, significador del atacante.
Esta
sucesión de aspectos relaciona a la Luna primero con la fortaleza y después con
quien pretende conquistarla.
En
astrología tradicional, la Luna interviene en el desarrollo de los
acontecimientos y su secuencia de aplicaciones constituye un elemento
fundamental del juicio.
Sin
embargo, no debemos llamar automáticamente traslación de luz a cualquier
sucesión de aspectos. Para utilizar ese concepto es necesario verificar las
condiciones técnicas correspondientes.
Después
de perfeccionar el trígono con Júpiter, la Luna se dirige hacia una oposición
con Venus retrógrada en Libra.
Venus
se encuentra en su domicilio y conserva una importante dignidad esencial,
aunque su retrogradación representa una debilidad accidental.
La
oposición posterior introduce un testimonio de tensión en el desarrollo de la
figura. Su significado debe distinguirse del trígono precedente, que vincula
directamente a la Luna con Júpiter.
Antares
y Aldebarán: las estrellas reales sobre el horizonte
Una
de las particularidades más llamativas de esta carta es la presencia de dos
estrellas reales prácticamente sobre el eje Ascendente–Descendente.
Antares,
situada en el corazón de la constelación de Escorpio, se encuentra
aproximadamente a 10° de Sagitario, muy próxima al Ascendente de 9°07′.
Aldebarán,
el ojo del Toro, ocupa aproximadamente 10° de Géminis, cerca del Descendente de
9°07′.
Ambas
forman parte de las cuatro estrellas reales de Persia y poseen naturaleza
marcial según la clasificación de Ptolomeo.
Antares
ha sido tradicionalmente relacionada con los enfrentamientos intensos, la
rivalidad y los peligros que pueden acompañar a una lucha.
Aldebarán,
también de naturaleza marcial, se vincula con el valor, la firmeza y los
honores, aunque comparte con Antares el simbolismo de la confrontación.
En
esta carta, Antares aparece próxima al Ascendente, correspondiente al atacante,
mientras que Aldebarán se encuentra cerca del Descendente, correspondiente al
defensor.
La
disposición resulta notable porque ambos adversarios quedan asociados a
estrellas de naturaleza marcial situadas en extremos opuestos del horizonte.
Desde
el punto de vista simbólico, esta configuración acentúa el carácter combativo
de la figura y la intensidad del enfrentamiento por el poder.
No
obstante, las estrellas fijas no sustituyen el juicio de los significadores
planetarios. Sus posiciones zodiacales deben complementarse, cuando
corresponda, con el examen de sus posiciones mundanas, teniendo en cuenta la
latitud de cada estrella.
Consideraciones
finales
La
carta del comienzo de los comicios presenta una configuración particularmente
interesante para el estudio de las técnicas medievales de las contiendas y los
asedios.
En el
primer procedimiento, Júpiter representa al atacante y Mercurio al defensor.
En el
segundo, Júpiter representa al atacante y Saturno al castillo.
La
variante atribuida a Zodial vuelve a utilizar Júpiter para el atacante y
Mercurio para la fortaleza.
Las
condiciones de estos planetas son diferentes.
Júpiter
está directo, próximo al Medio Cielo y recibe el trígono aplicativo de la Luna.
Mercurio
está retrógrado y cadente, aunque es recibido por Marte, su dispositor.
Saturno,
regente del castillo en el procedimiento principal de Bonatti, está retrógrado
y en caída.
La
recepción mutua entre el Sol y Marte introduce una relación significativa con
el poder establecido, pero no elimina las debilidades esenciales y accidentales
observadas.
La
presencia de Antares y Aldebarán sobre el eje del horizonte añade un elemento
simbólico de naturaleza marcial que caracteriza la intensidad de la
confrontación.
El
análisis muestra, por tanto, una diferencia importante entre la fortaleza
accidental de los significadores y permite comprender cómo los astrólogos
medievales examinaban las condiciones de quienes disputaban una posición.
*La traducción de Benjamin Dykes aporta una
aclaración importante: en la nota 323 del capítulo 29, tratado VI, identifica a
Zodial como un astrólogo desconocido. También señala la variante manuscrita
Zodyal.
Referencias
Guido
Bonatti, Liber Astronomiae, tratado VI, capítulo XXIX, dedicado al sitio
de ciudades y fortalezas.
Bernadette
Brady, Castle Besiegement according to Guido Bonatti, estudio sobre la
aplicación de los procedimientos medievales a contiendas modernas.
Claudio
Ptolomeo, Tetrabiblos, libro I, capítulo 9, sobre la naturaleza de las
estrellas fijas.
Datos
astronómicos y posiciones planetarias: Solar Fire, carta del 25 de octubre de
2026, 8:00, Brasilia.




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