viernes, 23 de octubre de 2026

Brasil 2026: el poder y el sitio del castillo

 

Un estudio astrológico de la segunda vuelta presidencial según Guido Bonatti y la tradición medieval

El domingo 25 de octubre de 2026 se celebrará en Brasil la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la que se enfrentarán Flávio Bolsonaro, representante del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente, que aspira a renovar su mandato.

Para estudiar esta contienda recurriremos a dos procedimientos de la astrología medieval: el juicio de los enfrentamientos entre adversarios y la técnica conocida como el sitio del castillo, desarrollada por Guido Bonatti en el siglo XIII. Incorporaremos también la variante atribuida a Zodial, recogida en la tradición de los asedios.

La diferencia entre ambos procedimientos es importante. En una batalla convencional, dos adversarios se enfrentan por un objetivo común; en un asedio, uno de ellos posee una fortaleza y el otro intenta conquistarla. Esta segunda situación presenta una analogía particularmente interesante con una elección en la que el gobernante procura conservar el poder frente a un candidato opositor.

La carta que examinaremos corresponde al comienzo de la votación, el 25 de octubre de 2026, a las 8:00 de la mañana, hora de Brasilia, calculada mediante el sistema de casas Regiomontano.



Los protagonistas de la contienda

Para que el lector pueda seguir el análisis, comenzaremos identificando a los dos adversarios.

Flávio Bolsonaro será considerado el atacante, porque pretende desplazar al presidente en ejercicio y acceder al poder. Le corresponde el Ascendente, situado a 9°07′ de Sagitario, y su regente, Júpiter.

Lula da Silva será considerado el defensor, porque ocupa la presidencia y procura conservarla. Le corresponde el Descendente, situado a 9°07′ de Géminis, y su regente, Mercurio.

En astrología mundana, la casa X representa al gobierno y la autoridad, mientras que la IV se relaciona con la oposición política. Sin embargo, cuando utilizamos la técnica medieval del asedio, la casa IV adquiere una significación diferente: representa el castillo que se pretende conquistar.

En nuestro estudio, ese castillo simboliza la posesión del poder presidencial.

Primera técnica: la contienda entre los adversarios

El Ascendente está en Sagitario, signo regido por Júpiter, que se encuentra a 23°28′ de Leo, en casa IX, muy próximo al Medio Cielo.

La distancia entre Júpiter y la cúspide de la casa X es de 5°18′. Por lo tanto, aplicando estrictamente la regla tradicional de los cinco grados anteriores a una cúspide, todavía debemos juzgarlo en la casa IX. No obstante, su proximidad al ángulo le confiere relevancia.

Júpiter está directo y se encuentra en el domicilio del Sol, regente del Medio Cielo, que representa el poder presidencial.

Esta disposición vincula simbólicamente al atacante con la autoridad que se encuentra en disputa.

La Luna, situada a 22°32′ de Aries, aplica mediante trígono a Júpiter, con menos de un grado de distancia para la perfección del aspecto. Es uno de los contactos más estrechos e importantes de la figura.

La Luna se encuentra en el domicilio de Marte y en la triplicidad de Júpiter según la distribución diurna tradicional. Por consiguiente, Júpiter recibe a la Luna por triplicidad.

Veamos ahora las condiciones del defensor.

Mercurio, regente del Descendente, está a 20°53′ de Escorpio, retrógrado y en casa XII.


La diferencia entre ambos significadores es considerable. Mientras Júpiter se encuentra directo y próximo a un ángulo, Mercurio está retrógrado y cadente.

En astrología tradicional, la retrogradación representa una disminución de la capacidad de acción, mientras que la casa XII se relaciona con impedimentos, restricciones y circunstancias difíciles de controlar.

Mercurio se dirige por retrogradación hacia una cuadratura con Marte, situado a 15°15′ de Leo.

Marte es su dispositor, puesto que Mercurio ocupa Escorpio. Existe, por lo tanto, recepción de Mercurio por Marte mediante domicilio. Esta recepción puede moderar las dificultades de la cuadratura, aunque no elimina su carácter conflictivo.

Marte se encuentra, además, en el domicilio del Sol, mientras que el Sol ocupa el domicilio de Marte. Ambos planetas mantienen recepción mutua por domicilio.

Esta relación constituye un elemento de sostén dentro de la cadena de disposiciones del defensor, pero no elimina la debilidad accidental de Mercurio.

Desde el punto de vista de las condiciones planetarias, Júpiter presenta mayor fortaleza accidental que Mercurio y recibe una aplicación favorable de la Luna. Mercurio, en cambio, está retrógrado y cadente, aunque dispone de recursos mediante la recepción de Marte.

Segunda técnica: el sitio del castillo según Bonatti

Guido Bonatti, en su Liber Astronomiae, desarrolla procedimientos para examinar las posibilidades de conquista de una fortaleza.

En este método, el Ascendente y su regente representan al atacante, mientras que la casa IV y su regente representan el castillo sitiado.

El procedimiento exige comparar las condiciones de ambos significadores, considerando sus dignidades, debilidades, recepciones y aspectos.

En nuestra carta, Júpiter representa al atacante y Saturno al castillo.

Saturno es regente de la casa IV, cuya cúspide se encuentra a 28°47′ de Acuario.

El planeta ocupa el grado 9°43′ de Aries, donde se encuentra en caída, y además está retrógrado.

La caída constituye una debilidad esencial importante, mientras que la retrogradación disminuye su fortaleza accidental.

Saturno se encuentra dispuesto por Marte, que mantiene recepción mutua por domicilio con el Sol.

Esta relación introduce un elemento de sostén en la cadena de disposiciones, pero no constituye una recepción directa entre Júpiter y Saturno.

Tampoco existe una aplicación mayor inmediata entre ambos regentes.

La técnica del asedio no se reduce, sin embargo, a la existencia de un aspecto entre los significadores. La comparación de sus condiciones forma parte del procedimiento tradicional.

En esta carta encontramos a Júpiter directo, próximo al Medio Cielo y vinculado con la Luna mediante un trígono aplicativo, mientras que Saturno presenta debilidades esenciales y accidentales.

La figura ofrece así una diferencia notable entre la condición del atacante y la de la fortaleza.

La variante de Zodial: el castillo representado por la casa VII

La tradición medieval conserva también una variante atribuida a Zodial, recogida en el tratamiento de los asedios, que utiliza el Ascendente para el atacante y el Descendente para la fortaleza.

Esta distribución permite estudiar la contienda desde otra perspectiva.

En nuestra carta, el atacante continúa representado por Júpiter, mientras que el castillo corresponde a Mercurio, regente de la casa VII.

Mercurio está retrógrado en Escorpio y ocupa la casa XII, una posición de escasa fortaleza accidental.

Júpiter, en cambio, está directo, próximo al Medio Cielo y recibe el trígono aplicativo de la Luna.

La comparación vuelve a mostrar una diferencia considerable entre las condiciones de ambos significadores.

No obstante, es importante distinguir la fortaleza accidental de un planeta de la perfección efectiva de un acontecimiento. Una condición planetaria desfavorable describe debilidad o impedimentos, pero no debe confundirse automáticamente con la consumación de una derrota.

La variante de Zodial *permite, por tanto, ampliar el estudio del asedio sin alterar la distribución original de significadores utilizada por Bonatti.

La Luna y la sucesión de los acontecimientos

La Luna ocupa el grado 22°32′ de Aries, en casa V, y se encuentra dispuesta por Marte.

Su movimiento resulta particularmente interesante.

La Luna se ha separado de su conjunción con Saturno, regente del castillo, y aplica inmediatamente al trígono con Júpiter, significador del atacante.

Esta sucesión de aspectos relaciona a la Luna primero con la fortaleza y después con quien pretende conquistarla.

En astrología tradicional, la Luna interviene en el desarrollo de los acontecimientos y su secuencia de aplicaciones constituye un elemento fundamental del juicio.

Sin embargo, no debemos llamar automáticamente traslación de luz a cualquier sucesión de aspectos. Para utilizar ese concepto es necesario verificar las condiciones técnicas correspondientes.

Después de perfeccionar el trígono con Júpiter, la Luna se dirige hacia una oposición con Venus retrógrada en Libra.

Venus se encuentra en su domicilio y conserva una importante dignidad esencial, aunque su retrogradación representa una debilidad accidental.

La oposición posterior introduce un testimonio de tensión en el desarrollo de la figura. Su significado debe distinguirse del trígono precedente, que vincula directamente a la Luna con Júpiter.

Antares y Aldebarán: las estrellas reales sobre el horizonte



Una de las particularidades más llamativas de esta carta es la presencia de dos estrellas reales prácticamente sobre el eje Ascendente–Descendente.

Antares, situada en el corazón de la constelación de Escorpio, se encuentra aproximadamente a 10° de Sagitario, muy próxima al Ascendente de 9°07′.

Aldebarán, el ojo del Toro, ocupa aproximadamente 10° de Géminis, cerca del Descendente de 9°07′.

Ambas forman parte de las cuatro estrellas reales de Persia y poseen naturaleza marcial según la clasificación de Ptolomeo.

Antares ha sido tradicionalmente relacionada con los enfrentamientos intensos, la rivalidad y los peligros que pueden acompañar a una lucha.

Aldebarán, también de naturaleza marcial, se vincula con el valor, la firmeza y los honores, aunque comparte con Antares el simbolismo de la confrontación.

En esta carta, Antares aparece próxima al Ascendente, correspondiente al atacante, mientras que Aldebarán se encuentra cerca del Descendente, correspondiente al defensor.

La disposición resulta notable porque ambos adversarios quedan asociados a estrellas de naturaleza marcial situadas en extremos opuestos del horizonte.

Desde el punto de vista simbólico, esta configuración acentúa el carácter combativo de la figura y la intensidad del enfrentamiento por el poder.

No obstante, las estrellas fijas no sustituyen el juicio de los significadores planetarios. Sus posiciones zodiacales deben complementarse, cuando corresponda, con el examen de sus posiciones mundanas, teniendo en cuenta la latitud de cada estrella.

Consideraciones finales

La carta del comienzo de los comicios presenta una configuración particularmente interesante para el estudio de las técnicas medievales de las contiendas y los asedios.

En el primer procedimiento, Júpiter representa al atacante y Mercurio al defensor.

En el segundo, Júpiter representa al atacante y Saturno al castillo.

La variante atribuida a Zodial vuelve a utilizar Júpiter para el atacante y Mercurio para la fortaleza.

Las condiciones de estos planetas son diferentes.

Júpiter está directo, próximo al Medio Cielo y recibe el trígono aplicativo de la Luna.

Mercurio está retrógrado y cadente, aunque es recibido por Marte, su dispositor.

Saturno, regente del castillo en el procedimiento principal de Bonatti, está retrógrado y en caída.

La recepción mutua entre el Sol y Marte introduce una relación significativa con el poder establecido, pero no elimina las debilidades esenciales y accidentales observadas.

La presencia de Antares y Aldebarán sobre el eje del horizonte añade un elemento simbólico de naturaleza marcial que caracteriza la intensidad de la confrontación.

El análisis muestra, por tanto, una diferencia importante entre la fortaleza accidental de los significadores y permite comprender cómo los astrólogos medievales examinaban las condiciones de quienes disputaban una posición.

*La traducción de Benjamin Dykes aporta una aclaración importante: en la nota 323 del capítulo 29, tratado VI, identifica a Zodial como un astrólogo desconocido. También señala la variante manuscrita Zodyal.

Referencias

Guido Bonatti, Liber Astronomiae, tratado VI, capítulo XXIX, dedicado al sitio de ciudades y fortalezas.

Bernadette Brady, Castle Besiegement according to Guido Bonatti, estudio sobre la aplicación de los procedimientos medievales a contiendas modernas.

Claudio Ptolomeo, Tetrabiblos, libro I, capítulo 9, sobre la naturaleza de las estrellas fijas.

Datos astronómicos y posiciones planetarias: Solar Fire, carta del 25 de octubre de 2026, 8:00, Brasilia.